Sincero es este ruego a ti enviado;
honesto, quizás inmerecido.
Ingrato es este, mi último, bahído;
carente en cierta parte de sentido.
Inútil, incoherente y a desmano;
insano, frágil, débil mi alarido.
incesante y lastimoso este latido
que puede, incandescente, ser en vano.
Cercanas mis palabras susurradas,
distante al mismo tiempo en que te envío
mi fe, esta esperanza, este vacío,
que envuelve cada parte de esta estancia.