Camino gris vivido por un viento
reacio a soplar en un sentido,
que camina con sus botas su trayecto
gris, oscuro, por todos conocido.
Brisa cándida, pueril, inocente,
transita con presteza por su trecho,
que recorre, que enfurece y se resiente
al sentir que se hunde o toca el techo.
Aire fresco, amable, apacible,
recorre sosegado la distancia
que separa de manera impasible
la inocente ingenuidad que da la infancia.
[...Continua...]
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