Preguntas a mis manos si he querido
a alguien más allá de mi persona.
¿Acaso crees que mis neuronas,
mi alma, mi razón y hasta mi credo
no siguen su camino y me abandonan?
¿Porqué examinas mi conciencia?
¿Porqué atenazas mis entrañas?
¿Porqué detrás de esta maraña
de miedos, pensamientos e incoherencia
cada vez siento más lejos el mañana?
Yo, que vendí mis sueños, mi esperanza,
que regresé al espacio gris de la memoria,
que revestí los cimientos de esta historia
de estulticia, de dédalos y añoranza
de una manera triste e irrisoria.
Yo, que escribí las miserias de una vida
de catástrofes, de líneas amarillas,
para caer en un lugar repleto de gravilla,
encerrando cada paso, cada herida,
como el fuego en una caja de cerillas.
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