¿Y para qué cojones quieres eso? Déjate de tonterías, hijo. En la vida las cosas importantes son el dinero, el poder y la apariencia. Ni peros ni nada. Déjate de sentimentalismos. El altruísmo no existe. Cuando ríes con un amigo, cuando compartes experiencias con tu pareja, cuando gastas tu tiempo en reunirte con la familia, estás interactuando con determinados fines positivos a ti. ¿Qué existe reciprocidad? Mejor que mejor. Pero ese no es el fin.
Calcula. Piensa. Razona. Se hermético. No te ilusiones. Sé interesado. No ames. No creas en nadie. Grábate en tu cabeza que sólo tú eres el único que te entiende. Muéstrate frío. No reacciones ante las emociones. No confíes. Cree en esta idea, pues aquel señor de la otra acera piensa de esta manera. Tu padre, tu madre, tus hermanos actúan así. Tu mejor amigo tiene como dogma estas palabras. Esa chica, sí, también lo cree. Cuanto antes te des cuenta antes lograrás ser una persona íntegra y feliz.
Llama al egoísmo, ambición. Valora tu tiempo. Sólo es útil compartirlo si te beneficia directa o indirectamente. Y lucha. Contra enemigos. Contra familia. Contra amigos. Contra ella. Y sobretodo contra ti: Tus sentimientos sólo son una rémora hacia tu objetivo. Tú. Tú. Tú. Siempre tú. Métetelo en la cabeza. No necesitas a nadie.
Se me está muriendo algo. Conscientemente además.
No hay comentarios:
Publicar un comentario