Hoy, sábado 17 de Junio de 2006, he vuelto a sentir nostalgia por mi pasado.
Recuerdo, en mi época de ingenuo estudiante de primaria en el patio del colegio, las ganas que tenía de ser mayor de edad, de tener libertad para realizar cualquier cosa, pensaba que al serlo estarían al alcance de la mano todos mis sueños. Recuerdo con melancolía aquella época en dónde no había un estereotipo para cada cosa. En donde una marca no marcaba el rastro de un ganador o un perdedor. En donde la mayor preocupación era ganar el partido contra la otra clase en ese patio del colegio en donde mi vida, creía,
pasaba lentamente y que hoy se va alejando, cada vez más rapido, con la velocidad de un guepardo.
Yo no recuerdo exactamente como era por aquel entonces pero creo que fui un niño con la ingenuidad de cualquier otro niño, con ilusiones. Me acuerdo que mi sueño era ser cantante. Me acuerdo de la maqueta que hice con otros dos amigos. Nunca olvidaré cuando intentamos que se emitiera en la radio del colegio.
Aquella radio en aquel momento para nosotros seguramente valdría más que los 40 principales, Europa fm... hasta entonces desconocidas para nosotros. Una radio que no tendría mayor alcance que los cuatro muros en donde pasamos nuestra rutinaria jornada los alumnos pero que en aquel momento habría servido para sentirnos estrellas, estrellas de la música. Creo que no es necesario decir que nunca salimos en aquella
radio de mala muerte.
Por aquella época mi afición a la música melódica italiana se estaba gestando. Marco Masini y Eros Ramazzotti eran mis cantantes preferidos, el segundo sobretodo. Y yo, iluso de mi, creía lo que decían aquellas canciones de Ramazzotti. Ya había escuchado la palabra amor alguna que otra vez y yo creía en mi inocencia que aquello que sentía por la chica más guapa de mi clase era similar a lo que ese cantante italiano de voz nasal expresaba con sus canciones. Imaginaba mi vida adulta con aquella chiquilla,escribía ripios para impresionarla, sentía que la quería..
Por aquel entonces yo iba a catequesis, nunca olvidaré una frase que dijo un catequista a cuento de esto mismo, de "enamorarse" a esa edad: - "A esta edad nadie se enamora"... Yo pataleaba, no me creía esa realidad que me estaba vendiendo, yo quería enamorarme, yo sabía que estaba
enamorado, yo refunfuñaba y creía llevar toda la razón del mundo.
El tiempo, como hace con todas las cosas, le daría a ese párroco la razón.
Siempre he pensado que el cambio de Primaria a Secundaria se produce justo cuando el niño va percibiendo un poco más la vida que le va a tocar vivir. Para mi al menos supuso un gran cambio, y el primer ciclo
de Secundaria me trajo momentos felices y tristes, como todos, pero indudablemente esos dos años marcaron en gran parte mi actual carácter.
Para empezar me separararon de la mitad de gente que estaba en mi clase
en primaria y yo sentí pena por aquella chica, sentí que mi sueño de que se
fijara en mi se volvía cada vez más imposible.
[continuará...]
No hay comentarios:
Publicar un comentario